para sentirte poderoso.
Su expresión cambió.
—Estás exagerando.
Esas 2 palabras resumían perfectamente nuestro matrimonio.
Cualquier cosa que me doliera era exageración.
Cualquier límite era drama.
Cualquier opinión diferente era inseguridad.
Abrí la puerta.
—Mañana habla con Lucía Herrera.
—¿Quién es?
—Mi abogada.
Por primera vez en años, Javier no tuvo nada que decir.
A la mañana siguiente, Lucía me esperaba con una carpeta.
—Encontramos algo.
Empujó varios documentos hacia mí.
3 semanas antes, Javier había solicitado financiamiento privado para la residencia.
En la sección de patrimonio disponible aparecían mis