hablaba de inversiones:
—Tú preocúpate por disfrutar. Yo sé cómo funciona el dinero.
Durante años pensé que esa era simplemente su personalidad.
Aquella mañana entendí que era desprecio.
Y Javier había escogido el peor día posible para demostrármelo.
Mi padre había muerto 7 meses antes.
Durante casi 40 años había construido una distribuidora de materiales para construcción en Guadalajara.
Cuando murió, dejó para mí un patrimonio administrado mediante un fideicomiso.
18 millones de pesos.
Nos habíamos casado por separación de bienes.
El dinero era exclusivamente mío.
Pero yo había decidido