Mis padres me echaron de casa a los 16 años con una bolsa de basura y 2 muletas. 19 años después aparecieron exigiéndome 20 millones de pesos. —Tu hermana necesita que la salves. Los eché y contraté a un investigador. 3 días después dejó sobre mi escritorio la foto de una joven en silla de ruedas. —Su hermana no necesita ese dinero para pagar una deuda… sino para ocultar por qué ella ya no puede caminar.

Puse frente a ella los registros de los movimientos de la fundación.

—Vine a ayudarte a recuperar tu voz.

Camila leyó varias páginas.

Luego levantó la mirada.

—Antes del accidente trabajaba para una empresa del Grupo Santillán.

Me explicó que había conservado copias de registros digitales relacionados con ciertos movimientos financieros porque semanas antes había detectado irregularidades.

Esos archivos mostraban usuarios, horarios, autorizaciones y dispositivos.

Todo apuntaba directamente a Valeria.

4 días después sería la fiesta de compromiso en la residencia de los Santillán.

Yo también estaba invitada.

Mi empresa