Mi padre se quedó rígido.
Valeria estaba junto a Diego con un vestido elegante y un enorme anillo.
Los 3 se acercaron.
—¿Qué haces aquí? —susurró Ricardo.
—Tengo una reunión de negocios.
Valeria soltó una risa nerviosa.
—No estás invitada a nuestra celebración.
Mi madre me agarró del brazo.
—No se te ocurra hacer una escena.
Miré su mano.
Me soltó.
—Entonces vete —dijo mi padre—. Tú no perteneces a un lugar como este.
Una voz sonó detrás de ellos.
—Mariana pertenece aquí más que muchas personas presentes.
Octavio Santillán