de basura!
Se quedó callado.
—Tenía 16 años. Me faltaba una pierna. Caminaba con 2 muletas. ¿Te acuerdas?
Apartó la mirada.
—Las cosas eran distintas.
—No. Ustedes son exactamente los mismos.
Mi madre llegó hasta nosotros.
—Te dimos la vida.
Abrí una segunda carpeta.
—Y después usaron esa vida para pedir créditos a mi nombre.
Puse frente a ellos los documentos que Alicia había guardado.
Teresa comenzó a tartamudear.
—Eso ocurrió hace muchos años.
—Lo sé.
—Éramos tus padres.
—Precisamente.
Señalé una serie de movimientos.
—Pagaron viajes de Valeria, su