frente a la computadora.
—Señorita, usted aparece con deudas que superan los 14 millones de pesos.
Pensé que se había equivocado.
No era así.
Había tarjetas, créditos personales, compras de lujo y cuentas abiertas utilizando mis datos, mi CURP y documentos que mis padres habían tenido desde que yo era menor.
El dinero había pagado viajes, fiestas y gastos de Valeria.
Me tomó casi 10 años limpiar mi historial, enfrentar procesos legales y reconstruir mi vida.
Mientras tanto estudié.
Trabajé.
Dormí durante meses en la oficina cuando mi empresa todavía