Mis padres me echaron de casa a los 16 años con una bolsa de basura y 2 muletas. 19 años después aparecieron exigiéndome 20 millones de pesos. —Tu hermana necesita que la salves. Los eché y contraté a un investigador. 3 días después dejó sobre mi escritorio la foto de una joven en silla de ruedas. —Su hermana no necesita ese dinero para pagar una deuda… sino para ocultar por qué ella ya no puede caminar.

cabía en 2 escritorios.

Ahora dirigía una firma de inversión inmobiliaria con proyectos en Ciudad de México, Querétaro y Monterrey.

Y mis padres estaban frente a mí pidiéndome 20 millones para salvar otra vez a la misma hija por la que me habían sacrificado.

Caminé hasta el elevador privado.

—Váyanse.

Mi madre apretó los dientes.

—Si Valeria termina en prisión, será por tu culpa.

Las puertas se abrieron.

—No, Teresa. Será por lo que haya hecho Valeria.

Esa noche contraté a un investigador privado.

No porque quisiera ayudar a mi