a escribir.
No escribió una explicación larga.
Solo dos cosas.
Camioneta gris.
Mujer morena con lentes.
La misma mujer que había recogido a Sergio después de que saliera de mi casa.
No sabíamos quién era.
No íbamos a inventar una respuesta.
Pero tampoco podíamos ignorar que ella había estado ahí justo después de que él entrara a mi casa a escondidas.
Elena volvió a revisar el resultado preliminar.
—Hay algo que no puedes minimizar —me dijo.
Yo levanté la mirada.
—Sergio estuvo contigo durante aquella reacción de hace dos años.