Vio personalmente lo que pasó.
Lo sabía.
Ese recuerdo estaba demasiado claro.
Yo había terminado en urgencias.
Él había estado ahí.
Había visto mi reacción severa.
Por eso la pregunta ya no era si conocía mi alergia.
La conocía.
La pregunta era qué pretendía conseguir.
Y esa pregunta nos llevó de nuevo a la farmacia.
No podíamos asumir que todo se trataba de la almohada.
Tampoco podíamos afirmar todavía para qué quería las llaves.
Lo único que teníamos era una secuencia concreta.
Sergio decía estar fuera por trabajo.
Entró a