entramos juntos al salón principal del Hotel Imperial, en Ciudad de México.
Yo llevaba un vestido color vino.
Mateo llevaba un traje azul oscuro.
Rodrigo nos vio desde el otro extremo del salón.
Se quedó inmóvil.
Luego comenzó a caminar rápidamente hacia nosotros.
-Valeria, ¿qué haces aquí?
-Vine a apoyar a mi esposo.
-Te dije que no era necesario.
-No dijiste que estuviera prohibido.
Miró a Mateo.
-¿Y él?
Mateo respondió antes que yo.
-Soy tu hijo.
Rodrigo abrió la boca.
Pero en ese momento las puertas del salón volvieron