En la gala benéfica, sorprendí a mi esposo abrazando a su amante. No grité. Saqué de mi bolso la carta de mi abogada y se la entregué. Él siguió sonriendo hasta que nuestro hijo de 9 años dijo: —Mamá, todavía falta enseñarle el video. La sonrisa de mi esposo desapareció al instante.

a abrirse.

Una mujer entró.

Cabello oscuro.

Vestido negro.

Un collar de diamantes.

Camila.

Y lo más interesante no fue verla.

Fue ver la expresión de Rodrigo cuando comprendió que su esposa, su hijo y su amante acababan de quedar bajo el mismo techo.

Parte 3

Durante casi 1 hora, Rodrigo intentó controlar la situación.

Camila se mantuvo junto a varios ejecutivos.

Yo permanecí sentada con Mateo.

Y Rodrigo caminaba de un lado a otro fingiendo que todo era normal.

Hasta que olvidó que lo estábamos mirando.

Camila se acercó