mamá.
Camila intentó sonreír.
-Trabajo con tu papá.
Mateo la miró.
-¿Mi papá abraza así a todas las personas que trabajan con él?
Las conversaciones alrededor comenzaron a apagarse.
Rodrigo se puso rojo.
-Mateo, basta.
Mi hijo sacó el teléfono.
Rodrigo palideció.
-Guarda eso.
Mateo no lo hizo.
Levantó el teléfono.
-¿Por qué?
-Porque soy tu padre y te estoy diciendo que lo guardes.
Me levanté.
Caminé hacia ellos.
Rodrigo dio un paso hacia Mateo.
Me interpuse.
-No vuelvas a hablarle así.
-Controla a tu hijo.
-No.
Por primera vez