en 11 años no bajé la voz para proteger su reputación.
-Tú deberías haber controlado tus decisiones.
Varias personas comenzaron a mirar directamente hacia nosotros.
Camila retrocedió.
-Rodrigo, mejor me voy.
Él tomó su brazo.
-No. Quédate.
Fue una frase pequeña.
Pero terminó de destruir cualquier duda que me quedara.
No le pidió a su esposa que se quedara.
No tranquilizó a su hijo.
Le pidió a su amante que permaneciera a su lado.
Metí la mano en mi bolso.
Saqué el sobre.
Rodrigo lo reconoció antes de abrirlo.
En