En la gala benéfica, sorprendí a mi esposo abrazando a su amante. No grité. Saqué de mi bolso la carta de mi abogada y se la entregué. Él siguió sonriendo hasta que nuestro hijo de 9 años dijo: —Mamá, todavía falta enseñarle el video. La sonrisa de mi esposo desapareció al instante.

la cocina.

Me observó unos segundos.

-Ya sabes.

No era una pregunta.

-¿Tú sabías?

Mateo bajó la cabeza.

-Desde hace meses.

Sentí que algo se rompía dentro de mí.

-¿Cómo?

Sacó su teléfono.

Había fotografías.

Rodrigo bajando de su camioneta frente a un edificio de departamentos en Polanco.

Rodrigo entrando a un restaurante con Camila.

Rodrigo besándola dentro de un estacionamiento.

-Mateo, ¿por qué tienes esto?

-Porque papá decía que estaba trabajando.

Su voz comenzó a temblar.

-Y pensé que yo estaba imaginando cosas.

Me arrodillé frente a él.

-No