En la gala benéfica, sorprendí a mi esposo abrazando a su amante. No grité. Saqué de mi bolso la carta de mi abogada y se la entregué. Él siguió sonriendo hasta que nuestro hijo de 9 años dijo: —Mamá, todavía falta enseñarle el video. La sonrisa de mi esposo desapareció al instante.

tienes que investigar a tu padre.

-No estaba investigándolo.

Abrió otra carpeta.

-Hasta que escuché esto.

Era un video de apenas 19 segundos.

La imagen mostraba una puerta entreabierta.

Reconocí inmediatamente el despacho de Rodrigo.

Él estaba hablando por teléfono.

Su voz se escuchaba con claridad.

-Antes de que Valeria reciba los papeles, la cuenta tiene que estar casi vacía. Después puede pelear lo que quiera.

Sentí que se me secaba la boca.

En el video, Rodrigo caminaba hacia la ventana.

-Los 7 millones ya están fuera. Falta mover lo