Un granjero sordo se casa con una chica obesa por una apuesta; lo que ella le sacó del oído a su esposo dejó a todos atónitos.myyha/?

ajena.

Un mes después, Clara encontró en el granero una nota arrugada que alguien había metido entre las herramientas. Reconoció enseguida la letra de su hermano Tomás.

“Te dije que no se atrevería a casarse. Perdí cincuenta, pero aún puedo recuperarlos.”

El papel le quemó los dedos.

Aquella noche, enfrentó a Elías con la nota en la mano. Él la leyó y cerró los ojos con rabia muda.

—¿Lo sabías? —preguntó Clara.

Él tardó en responder.

—Me enteré después de la boda. Tu hermano vino borracho al rancho y se