Finge ser mi esposa, dijo un hombre de la montaña—Pero al probar lo que era estar con ella, rompió su única condición kara

para denunciarlo como fraude.

—El albacea adelantó la inspección —dijo Lucio—. Vendrá cuando abra el paso. Y traerá a un representante de la compañía. Si descubre que esto es teatro, la propiedad se acaba.

Mateo abrió la puerta.

—Fuera.

—Hay una tormenta.

—Debiste pensar eso antes de insultar a mi esposa.

Clara intervino.

—Que duerma junto a la estufa. Si muere afuera, tendremos un cadáver familiar y demasiadas preguntas.

Lucio pasó la noche observándolo todo. Vio el catre separado, la línea de carbón y la distancia entre ambos. Al amanecer,