Finge ser mi esposa, dijo un hombre de la montaña—Pero al probar lo que era estar con ella, rompió su única condición kara

forma parte del testamento —interrumpió Salcedo.

—Pero sí me ayuda a determinar si existe un hogar real —respondió Barragán.

Lucio se adelantó.

—Pregúntele cuánto le pagó mi hermano.

El silencio cayó como una piedra.

Mateo dio un paso, pero Clara volvió a detenerlo.

—Sí, hubo dinero —dijo ella.

Salcedo sonrió satisfecho.

—Ahí está.

—No he terminado. Yo tenía deudas de mi esposo muerto. Mateo necesitaba casarse. Acordamos ayudarnos. No voy a fingir que comenzó como una historia romántica.

Lucio soltó una carcajada.

—Entonces admite el fraude.

Clara lo miró con