calma.
—Admito que su padre convirtió el matrimonio de su hijo en una condición para conservar la casa que él mismo construyó. Si alguien convirtió una familia en un negocio, no fuimos nosotros.
Barragán bajó lentamente los documentos.
Lucio perdió la sonrisa.
Clara continuó.
—Y si quieren saber si mantuvimos un hogar, pueden revisar la despensa, el corral, la leña, las cuentas y hasta las vendas que todavía guardo porque este necio casi se desangra durante la tormenta.
Mateo la miró como si acabara de recibir un golpe.
Barragán recorrió