la cabaña. Hizo preguntas sobre los animales, los alimentos y el invierno. Clara respondió algunas. Mateo respondió otras. Sin darse cuenta, terminaban las frases del otro.
Finalmente, el albacea cerró la carpeta.
—La condición está cumplida. La escritura queda consolidada a nombre de Mateo Valdivia.
Salcedo protestó.
Lucio explotó.
—¡Mi padre me prometió esa parte!
Mateo lo enfrentó.
—Nuestro padre te prometió lo que necesitaba para seguir poniéndonos uno contra otro.
—Tú siempre fuiste su favorito.
Mateo soltó una risa amarga.
—Me golpeó durante años porque me negué a trabajar