Volví 2 horas antes y encontré a mi hija, muda desde hacía 2 años, riendo abrazada a la empleada mientras mi prometida las miraba con desprecio. La oí decir: «Estás contratada para limpiar, no para jugar a ser su madre». No discutí: cancelé la boda y cambié las cerraduras. Pero aquella noche, el viejo oso de peluche reveló una grabación que explicaba por qué mi hija le tenía miedo kara.

ya conocía la fecha de la boda. Javier no respondió.

—Quedan 9.

Claudia comprendió que no había negociación posible. Subió, hizo 2 maletas y salió del chalet lanzando insultos que Javier apenas escuchó.

Cuando cerró la puerta, Lucía estaba en la escalera.

—¿Marta?

Javier se arrodilló frente a ella.

—Papá cometió un error muy grande. Pero voy a encontrarla.

Aquella misma tarde llamó al número que figuraba en el contrato laboral. No obtuvo respuesta. La dirección correspondía a un piso compartido en Vallecas. Javier condujo hasta Madrid y descubrió que