salió de la sombra.
—Ya estoy aquí.
Claudia cambió de expresión en 1 segundo. Afirmó que Marta había puesto a Lucía en peligro, que corría sobre el suelo húmedo y que podía haberla hecho caer. Marta, pálida, asumió la culpa sin defenderse.
Javier miró a su hija abrazada a la falda de la empleada.
—Llevo varios minutos observando —dijo—. Y es la primera vez en 2 años que veo a Lucía feliz.
Claudia calló, pero sus ojos se endurecieron.
Más tarde, cuando Javier entró en su despacho, Claudia interceptó a