Marta junto a la zona de servicio. La sujetó con fuerza del brazo y le enseñó en el móvil la web de un internado en Suiza.
—Cuando me case con él, la niña se irá. Y tú desaparecerás antes.
Marta no respondió. Solo pensó en Lucía.
Y esa misma noche decidió que, aunque perdiera el trabajo, no permitiría que Claudia la apartara de la única persona que había conseguido devolver a la vida.
PARTE 2
Durante los días siguientes, Javier empezó a trabajar desde casa. Desde su despacho veía a