Marta convertir tareas aburridas en juegos: doblaban “nubes” cuando guardaban toallas, contaban cucharas como si fueran tesoros y cantaban mientras regaban las plantas. Lucía comenzó a hablar cada vez más.
Pero Javier también vio algo inquietante: un moratón en el brazo de Marta con la forma de varios dedos. Cuando Claudia entraba en una habitación, Marta se tensaba y Lucía dejaba de sonreír.
Claudia cambió de estrategia. Primero aseguró que faltaban billetes y joyas pequeñas. Javier se negó a acusar a nadie sin pruebas.
Entonces, durante una cena con 10