Αlma Ríos la conocí muchos años antes de casarme. Fue una relación breve, mal cerrada, de esas que uno entierra creyendo que el tiempo borra lo que la cobardía dejó sucio. Yo me fui sin explicar bien, sin mirar atrás. Nunca imaginé que aquella historia pudiera regresar convertida en veneno contra mi hija.
—Nayeli me dijo que su mamá lloró por tu culpa —dijo Lucía—. Que ahora me tocaba a mí pagar.
Verónica se puso de pie, temblando.
—¿Una adulta permitió esto por venganza?
Yo no supe qué decir. La