Más cercano.
Como un insecto de plástico contando algo que no debía contarse.
La puerta estaba entreabierta.
Solo unos centímetros.
Me acerqué.
Me asomé.
Y el hombre con el que me había casado desapareció de mi memoria en un segundo.
Mark estaba agachado junto a la bañera.
En una mano tenía un temporizador de cocina.
En la otra, un vaso de papel.
Sophie estaba dentro del agua, rígida, con las rodillas contra el pecho.
No estaba jugando.
No estaba riendo.
No había juguetes flotando alrededor.
Solo estaba sentada, esperando.
Mark