era crema.
Tal vez era champú.
Tal vez Sophie había derramado algo.
Tal vez.
Esa palabra sirve para dormir una noche, no para salvar a una niña.
Guardé la toalla en una bolsa limpia y la metí en un cajón alto.
No sabía qué iba a hacer con ella todavía.
Solo sabía que lavarla habría sido una forma de traicionarme.
Esa misma noche, cuando Mark apagó la luz del pasillo y se fue a la cocina, entré en el cuarto de Sophie.
Ella estaba sentada en la cama.
No acostada.