Mi hijo de 13 años llevaba 6 meses lavando platos para comprarse una bicicleta. Una noche lo vi esconder un montón de dinero. Días después volvió cubierto de lodo y con la ropa rota. Entonces su jefe me llamó y preguntó: —Señora, ¿sabe qué hace Mateo con cada pago? Le dije que ahorraba para su bicicleta. Guardó silencio. —Entonces ya es hora de que sepa la verdad.

No respondió.

Fue la mujer quien habló.

—Desde hace 6 meses.

Sentí que algo se hundía dentro de mí.

Se llamaba Lucía.

Tenía 32 años.

Dos hijos.

Camila, de 7.

Y Emiliano, de 5.

Su esposo se había marchado casi 1 año antes.

Lucía sobrevivía limpiando casas, pero había perdido varios trabajos.

Se atrasó con la renta.

Después Emiliano empezó a necesitar medicamentos con más frecuencia por su asma.

Algunas tardes llevaba a sus hijos a la fonda porque no tenía con quién dejarlos.

Don Ernesto les daba algo de