me dijiste?
—No quería que pensaras que estaba tirando su regalo.
Me agaché frente a él.
—¿Y tú qué pensabas?
Mateo miró hacia los recibos.
—Que papá habría preferido eso a que estuviera guardada en un cajón.
Nadie habló durante unos segundos.
Entonces recordé la chamarra rota.
—¿Qué pasó junto al canal?
Don Ernesto endureció la expresión.
Mateo permaneció en silencio.
Lucía respondió:
—Eso fue lo que descubrí hoy.
Miré a mi hijo.
—Dímelo.
Finalmente levantó la cabeza.
—Unos muchachos me habían visto darle dinero a Lucía.
—¿Qué muchachos?
—De