de decoración.
Mónica dejó de sonreír.
Elvira palideció.
—Nicolás consiguió un inversionista.
—No.
Abrí mi bolso y saqué una carpeta.
—El inversionista fui yo.
Elvira me miró sin entender.
—Compré la deuda antes de que el banco iniciara el procedimiento. La propiedad quedó respaldando una sociedad patrimonial que está únicamente a mi nombre.
—Estás mintiendo.
Le mostré la copia certificada.
Sus dedos empezaron a temblar.
—Durante 3 años pagué predial, mantenimiento y seguros porque eras mi suegra.
Guardé la carpeta.
—Pero hace 20 minutos pedí a mi abogado que formalice