Mi esposo llegó a casa a las 12:47 de la madrugada y sonrió. —Pasé nuestro aniversario con Claudia. Y no me arrepiento. Yo terminé mi cena fría sin discutir. A la mañana siguiente, su coche no arrancó. Luego abrió el sobre que dejé en la cocina… y empezó a llamarme desesperadamente.

Otra.

—Transferencias trianguladas.

Finalmente puso frente a mí una autorización.

—La Fiscalía obtuvo órdenes para asegurar documentación y dispositivos de varias empresas relacionadas con Grupo Alcázar.

Levanté la vista.

—¿Cuánto dinero?

Barragán respiró hondo.

—Hasta ahora, calculamos más de 180,000,000 de pesos.

Me quedé inmóvil.

Yo había descubierto 9,600,000.

Solo había visto una esquina.

—Hay algo más —dijo.

Empujó hacia mí una fotografía de un contrato.

En la última página aparecía una firma.

La de Nicolás.

Y junto a ella había una autorización de transferencia por