que mi camioneta.
Me reconoció de inmediato.
—Así que tú eres Teresa.
—Sí.
Sonrió.
—Ahora entiendo por qué Nicolás te dejó.
No respondí.
Un abogado sentado junto a ella carraspeó.
—Mi cliente no responderá preguntas.
—No estoy aquí para discutir su relación con mi esposo.
Coloqué sobre la mesa una copia de un esquema financiero.
La sonrisa de Claudia desapareció lentamente.
—Estoy aquí por esto.
Señalé 11 sociedades.
Todas convergían en 3 proveedores.
Los proveedores habían facturado servicios por cantidades enormes.
Pero 2 no tenían empleados.
Una utilizaba como domicilio