Mi esposo llegó a casa a las 12:47 de la madrugada y sonrió. —Pasé nuestro aniversario con Claudia. Y no me arrepiento. Yo terminé mi cena fría sin discutir. A la mañana siguiente, su coche no arrancó. Luego abrió el sobre que dejé en la cocina… y empezó a llamarme desesperadamente.

inclinó hacia Claudia.

—No diga nada.

Pero ya era tarde.

Claudia miró los documentos y después me miró a mí.

—Él me dijo que podía manejarlo.

Sentí una calma extraña.

—Eso también me lo decía a mí.

Salí de la sala.

A las 5:32 de la tarde, Nicolás apareció en la recepción de mi edificio.

No llevaba saco.

Tenía la camisa arrugada.

El cabello desordenado.

Y la arrogancia de la noche anterior había desaparecido.

—Necesito hablar contigo.

Acepté verlo en una sala de visitas con cámaras.

En cuanto entré,