Mi esposo llegó a casa a las 12:47 de la madrugada y sonrió. —Pasé nuestro aniversario con Claudia. Y no me arrepiento. Yo terminé mi cena fría sin discutir. A la mañana siguiente, su coche no arrancó. Luego abrió el sobre que dejé en la cocina… y empezó a llamarme desesperadamente.

se levantó.

—Teresa, tienes que arreglar esto.

—Siéntate.

—¡Congelaron cuentas relacionadas con Horizonte!

—Siéntate, Nicolás.

Obedeció.

—Claudia dice que todo esto empezó por ti.

—No.

Coloqué las manos sobre la mesa.

—Empezó cuando ustedes decidieron mover dinero que no podían justificar.

Su rostro cambió.

—Yo no sabía.

—Firmaste autorizaciones.

—Ella me dijo que eran honorarios.

—Recibiste millones.

—Eran comisiones.

—A través de empresas sin empleados.

Guardó silencio.

—Teresa…

—¿Sí?

—Podemos arreglar nuestro matrimonio.

Durante 1 segundo creí haber escuchado mal.

—¿Qué?

Se inclinó hacia mí.

—Estaba confundido. Claudia me manipuló.