Mi esposo llegó a casa a las 12:47 de la madrugada y sonrió. —Pasé nuestro aniversario con Claudia. Y no me arrepiento. Yo terminé mi cena fría sin discutir. A la mañana siguiente, su coche no arrancó. Luego abrió el sobre que dejé en la cocina… y empezó a llamarme desesperadamente.

Me prometió que iba a hacerme socio. Me dijo que juntos podíamos construir algo enorme.

—Anoche dijiste que no te arrepentías.

—Estaba enojado.

—Sonreías.

—Cometí un error.

—No.

Negué lentamente.

—Olvidar nuestro aniversario habría sido un error. Besar a otra mujer una vez habría sido una traición. Mantener una relación durante casi 1 año mientras recibías dinero a través de sociedades vinculadas con ella fue una decisión repetida cientos de veces.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Te amo.

Por primera vez aquel día sentí ganas de reír.

No lo