—Papá… me duele la espalda. Mamá dijo que no te contara. Acababa de volver de un viaje cuando mi hija de 8 años me reveló por qué le tenía tanto miedo a su madre.kara

empujaste?

—¡Tiró jugo sobre una alfombra de 40,000 pesos!

Valentina soltó un pequeño gemido detrás de mí.

Entonces Mariana se quedó callada.

Porque acababa de responder mi pregunta.

Saqué el teléfono.

Su expresión cambió.

—¿Qué vas a hacer?

—Llevar a Valentina al hospital.

—Diego.

—Y después voy a presentar una denuncia.

Por primera vez desde que la conocía, vi verdadero miedo en los ojos de mi esposa.

—No seas ridículo. Vas a destruir nuestra familia por un moretón.

Me quedé mirándola.

—No, Mariana.

Guardé el teléfono en mi bolsillo