y me agaché junto a Valentina.
—La persona que lastimó a nuestra hija fue quien destruyó esta familia.
Y cuando Valentina levantó los brazos para que la cargara, entendí que aquel moretón no era el secreto más grande que mi esposa me había ocultado.
Era solo el primero.
Parte 2: En urgencias pediátricas, la doctora apenas vio la espalda de Valentina y dejó de hacer preguntas rutinarias.
Pidió una sala privada.
Una enfermera cerró la puerta.
Después llegó una trabajadora social.
Yo permanecí sentado junto a mi hija mientras la