—Papá… me duele la espalda. Mamá dijo que no te contara. Acababa de volver de un viaje cuando mi hija de 8 años me reveló por qué le tenía tanto miedo a su madre.kara

provenir de juegos infantiles.

Pero había un problema.

Las fechas escritas por Mariana coincidían con varias lesiones.

Una de las anotaciones hablaba de haber sujetado a Valentina con fuerza del brazo un jueves.

En una fotografía escolar tomada 2 días después aparecía una marca violácea exactamente en esa zona.

Otra entrada mencionaba:

Hoy tuve que empujarla porque no dejaba de desafiarme.

Era de 3 semanas antes de mi regreso.

La evaluación médica documentaba una lesión en proceso de desaparición compatible con ese periodo.

Ya no estábamos hablando de versiones.

Había