un patrón.
La jueza familiar mantuvo la custodia provisional conmigo y prohibió cualquier contacto no supervisado entre Mariana y Valentina mientras continuaban los procesos.
La Fiscalía siguió investigando por violencia familiar.
Yo dejé de viajar.
Mi jefe me ofreció cambiar temporalmente de puesto.
Acepté sin pensarlo.
Ganaba menos.
No me importaba.
Cada tarde llegaba por Valentina a la escuela.
Al principio siempre salía mirando hacia ambos lados.
Como si esperara encontrar a su madre estacionada enfrente.
Después comenzó a correr hacia mí.
Ese pequeño cambio valía más que cualquier ascenso