de fiebre.
A las 2:00 vomitó encima de mí.
Terminé sentada en el piso del baño sosteniéndola con una pierna mientras Emilia gritaba contra mi pecho.
Llamé a Mauricio.
Nada.
Volví a llamar.
Nada.
Le escribí.
Sofía empeoró. Necesito que regreses.
A las 4:12 llegó su respuesta.
No podemos hacer esto ahora. Te dije que necesito espacio.
Guardé una captura.
No sabía para qué.
Solo necesitaba demostrarme que aquello había ocurrido de verdad.
3 días después, mi teléfono mostró una notificación de nuestra tarjeta compartida.
Hotel de lujo.