transferencias de Mariana.
Ni las de otros inquilinos.
—El dinero no entró aquí.
—Entonces ¿a dónde fue?
Necesitaban identificar la cuenta receptora.
Mientras Eduardo hacía llamadas, Alejandro recibió un mensaje.
Era Mariana.
“Señor Cárdenas, alguien estuvo aquí.”
Alejandro respondió inmediatamente.
“¿Quién?”
La respuesta tardó.
“Roberto.”
Alejandro se levantó.
“¿Qué quería?”
Tres puntos aparecieron en la pantalla.
Desaparecieron.
Volvieron.
Finalmente llegó una fotografía.
Era un sobre dejado debajo de la puerta.
Dentro había un documento.
“Convenio de terminación voluntaria.”
Y una cifra.
$80,000 pesos.
La oferta había subido de $25,