Mi esposo me humilló en la fiesta de la empresa por otra mujer, pero una caja le borró la sonrisa

en la misma cama el jueves —respondí.

Ella lo miró, pálida. Una compañera, Paola, se acercó y me contó que Gustavo les había dicho a todos que yo también salía con alguien, que la separación había sido de común acuerdo. Había construido una realidad distinta para cada persona. En una, yo era la esposa aburrida. En otra, ya tenía pareja. Y en la mía, seguíamos casados.

Don Raúl remató: Vanesa había pedido un traslado a la misma ciudad porque Gustavo le había asegurado que había una vacante. No la había.