levantó la voz. No necesitaba hacerlo.
—Vamos a solicitar al banco el detalle completo de las operaciones. También presentaremos un aviso por posible uso indebido de sus accesos y pediremos medidas para proteger el inmueble.
—¿Y ellos?
—No los enfrente sola. Cuando regresen, no discuta sobre dinero ni sobre la casa. Si intentan entrar a sus cuentas, vender documentos o presionarla para firmar, llámeme.
La palabra “presionarla” me hizo recordar la mano de Mauricio contra mi cara.
No dije nada.
Teresa me miró con atención.
—¿La agredió?
Durante años había