La niña le pidió a un mafioso que comprarakara una casa para su mamá… y terminó destapando una traición mortal kara

frunció el ceño.

—No conozco esa empresa.

Yo sí.

No directamente.

Pero conocía el holding que la controlaba.

North Meridian Capital.

Y uno de los socios de North Meridian era Anthony Russo.

Un hombre con quien yo llevaba quince años haciendo negocios.


Camila me observó.

—¿Qué significa eso?

No respondí inmediatamente.

—Que el desalojo podría no ser normal.

—¿Podría?

—Sí.

—¿Y la pistola?

—Tampoco es normal.

Sofie levantó la cabeza.

—¿Vamos a perder la casa?

Camila la abrazó.

Yo miré el frasco de monedas.

—No hoy.

Camila giró hacia mí.

—