La niña le pidió a un mafioso que comprarakara una casa para su mamá… y terminó destapando una traición mortal kara

ilegal por sí mismo.

Los dos la miramos.

Ella continuó.

—Trabajé en una oficina legal antes de tener a Sofie.

—¿Abogada? —pregunté.

—Asistente.

—Entonces entiendes documentos.

—Suficiente para saber que echar gente de una propiedad que compraste no siempre es delito.

—Correcto.

—Entonces ¿qué falta?

Marco puso otra hoja.

—Fraude.

En varios casos, propietarios mayores habían vendido a precios extrañamente bajos.

Algunos alegaban no recordar haber firmado.

Uno estaba muerto cuando supuestamente firmó.

Camila dejó de colorear con Sofie.

—Eso sí.

—Sí.

—¿Anthony Russo sabe de esto? —preguntó Marco.

—Vamos