Mi Hijo Donó Su Corazón a Una Joven Antes de Morir… Pero La Carta Que Me Dejó Reveló Un Secreto Que Nunca Imaginé KARA

Cuando llegué a “nunca me debes nada”, Lucía se cubrió la cara con ambas manos.

Esperé.

Después de unos minutos, me preguntó:

—¿Está enfadada conmigo?

La pregunta me rompió por dentro.

Tomé su mano.

—Durante días estuve enfadada con el mundo entero. Con los médicos. Con la enfermedad. Incluso conmigo misma porque no pude salvarlo.

Respiré profundamente.

—Pero contigo no.

Lucía apretó mi mano.

Entonces ocurrió algo que jamás olvidaré.

—¿Quiere escucharlo? —preguntó.

No entendí.

Lucía llevó lentamente mi mano hacia su pecho.

—El corazón.

Me quedé paralizada.

Sentí un