las dos que, incluso después de una despedida, todavía puede comenzar una nueva vida.
Mi Hijo Donó Su Corazón a Una Joven Antes de Morir… Pero La Carta Que Me Dejó Reveló Un Secreto Que Nunca Imaginé
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EPÍLOGO — CINCO AÑOS DESPUÉS
Cinco años después de aquella última carta, volví al hospital donde Caleb había pasado sus últimos días.
Esta vez no entré con miedo.
Tampoco llevaba una bolsa llena de medicamentos, informes médicos o ropa para pasar otra noche junto a una