Crear mi propia lista.
Sacó entonces una pequeña libreta.
En la primera página había escrito:
“Cosas que quiero hacer con mi vida.”
Ya no era la lista de Caleb.
Era la suya.
Y aquello me hizo más feliz que cualquier homenaje que pudiera haber hecho en memoria de mi hijo.
Porque finalmente entendí lo que Caleb había querido desde el principio.
No quería convertirse en una sombra que siguiera a Lucía para siempre.
Quería darle permiso para dejarlo ir.
Aquella tarde, antes de marcharme, entré sola en la pequeña capilla