hacer esto?
Lucía negó lentamente.
—Puede escribir tu nombre en cualquier papel. Eso no significa que pueda disponer de tu dinero.
Sacó otra hoja.
Entonces sentí que el aire desaparecía de la habitación.
Era una supuesta autorización firmada por mí.
Permitía a mi padre utilizar hasta 26 millones de pesos para una inversión inmobiliaria familiar.
Observé la firma.
Se parecía a la mía.
Muchísimo.
—Yo nunca firmé esto.
—Lo sé.
—¿Cuándo lo entregó?
—Hace 3 días.
Me quedé mirando el documento.
Hasta ese momento había querido creer que mis padres