escribió mi madre.
No destruyas a tu familia por un dinero que ni siquiera trabajaste para ganar.
Le mostré los mensajes a Lucía.
—Guarda todo.
Eso hice.
A las 3 de la tarde llegó un audio de mi padre.
—Tienes 18 años, Valeria. Legalmente podrás creer que eres adulta, pero no tienes idea de cómo funciona el mundo. Yo administré ese dinero durante años. No vas a perjudicar a tu hermana por un ataque de ego.
A las 5, Renata publicó fotografías frente a la residencia.
En una sostenía una